El marco geográfico
Las tierras situadas en la depresión del Ebro donde se extiende los campos de
olivos están recubiertas en gran parte por sedimentos del Oligoceno y Mioceno formadas principalmente por materiales de origen yesífero y margo yesífero y en menor proporción por arenas, lutitas, limos yesíferos, formaciones margosas y calizas margosas blancas, si bien esta proporción puede incrementarse significativamente.
La naturaleza geológica de la zona, sienta la base para el cultivo del olivo, que encuentra junto al clima una geología singular que sientan las bases para obtener haciendo de nuestras tierras un enclave único, origen primero de la calidad de los aceites que elaboramos.
El clima de la zona alterna veranos calurosos, con escasas precipitaciones e inviernos largos y fríos. La zona se caracteriza por el cierzo, viento que incrementa la dureza del clima, sobretodo con el frío del invierno que dificulta la presencia de plagas y reduce así, los tratamientos químicos sobre los olivos, naciendo un aceite inalterado, zumo de la aceituna.
En la zona predominan tierras calcárias de secano conocidas con el nombre de Albares, dando nombre al aceite que en ellas se cultiva.
La dureza, lo singular del clima y de la tierra, hacen de Albares un aceite único con personalidad propia. Un aceite que acapara lo mejor de cada variedad.
La empresa nace con el objetivo de reunir los mejores aceites de la zona, para dar paso a un aceite que hace gala de la tradición y calidad que su origen certifica.
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